Hambre fisiológica VS Hambre Emocional

por | May 24, 2021 | Nutricion | 0 Comentarios

Aprende a detectar que tipo de hambre tienes

Quizás no te has dado cuenta pero existen dos tipos de hambre. Normalmente todos hemos experimentado ambas, voy a contarte las diferencias.

El hambre fisológica es lo que conocemos como el hambre real, cuando notamos vacío, “nos suenan las tripas” y se produce una respuesta hormonal con el aumento de la Grelina (hormona del hambre).
En estos momentos a pesar de tener hambre podemos esperar, no sentimos una necesidad de comer YA. Digamos, que lo puedes aguantar y normalmente te serviría cualquier cosa para evitar esa sensación. Ya sea una manzana, una zanahoria, una tostada o una tortilla francesa.

El hambre emocional en cambio es una sensación interna de querer comer algo YA, en ese momento; y no puede esperar. No hay aumento de Grelina. 
Y no sirve cualquier alimento, queremos algo en concreto, normalmente mucho menos saludable y sentimos que “lo necesitamos”, aunque no sea así.
Normalmente suele pasar cuando algo nos agobia, estamos aburridos, tristes, hemos tenido un mal día… Si ocurre alguna vez no pasa nada. El problema viene cuando es frecuente ya que sin querer empezamos a asociar una emoción a la ingesta de comida, normalmente no saludable y tu cerebro asocia que esa es la solución a esa emoción. Aunque realmente no lo es. El problema que te ha llevado a eso sigue estando ahí por lo que tendrás que plantearte qué es lo que ha ocurrido, porque me siento de esa manera y como puedo solucionarlo realmente.

Siempre que decimos “es que lo NECESITO”. Enviamos un mensaje a nuestro cerebro de que realmente es muy importante para nuestra vida y nos convencemos de que realmente debemos hacerlo pero en realidad es un “ME APETECE”, y eso ya no suena tan vital, ya parece como que lo hago porque quiero, que puedo vivir sin hacerlo.

La idea es ser consciente de esto porque en algunas ocasiones no sabemos diferenciarlo, no nos hemos parado a pensar de que quizás si no hace demasiado que hemos comido posiblemente sea un hambre más emocional. Simplemente como excusa para parar de hacer una cosa, por aburrimiento, bien porque terminamos una jornada tenemos que empezar otras tareas y nos lo tomamos como un “break”… Sea el motivo que sea, suele ocurrir. A veces incluso como recompensa al duro día que hemos llevado. 

Que ocurra de vez en cuando no es un problema, el problema viene cuando lo hacemos de manera bastante continua y lo tomamos como norma. Empezamos pues a generar un hábito que con el paso del tiempo es más difícil dejar. 

Como comentaba, cuando tenemos hambre real nos sirve cualquier cosa (sea saludable o no) para saciar esa necesidad por lo que nos da igual comernos una manzana, por ejemplo. Por lo que algo que suele venir muy bien es preguntarse a uno mismo “¿me comería una manzana?”. Si la respuesta es No (teniendo en consideración que si te gusta la manzana), seguramente no tengas hambre real. 

Aprende a distinguir qué tipo de hambre tienes

La cuestión es que si comemos siempre que tenemos hambre y siempre que no la tenemos es cuando sin querer en la mayoría de los casos el individuo va aumentando su grasa corporal.

Escuchar a nuestro cuerpo y ceñirnos más a esa respuesta hambre-saciedad reduciría en un alto porcentaje las probabilidades de padecer sobrepeso u obesidad.

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